Tal día como hoy, 29 de octubre: Leibniz, ARPANET y John Glenn

El 29 de octubre reúne una sorprendente sucesión de hitos en matemáticas, informática y exploración espacial. En esta fecha Gottfried Wilhelm Leibniz utilizó por primera vez el símbolo integral, ARPANET transmitió su histórico «LO», la sonda Galileo realizó el primer sobrevuelo cercano de un asteroide, John Glenn regresó al espacio a los 77 años y Parker Solar Probe batió el récord de proximidad al Sol.

Resumen rápido del 29 de octubre

  • 1675: Leibniz emplea por primera vez el símbolo ∫ en un manuscrito matemático.
  • 1969: se transmite entre UCLA y el Stanford Research Institute el primer mensaje de ARPANET.
  • 1991: Galileo sobrevuela Gaspra y consigue las primeras imágenes cercanas de un asteroide.
  • 1998: despega la misión STS-95, que devuelve a John Glenn al espacio con 77 años.
  • 2018: Parker Solar Probe se convierte por primera vez en la nave que más se había acercado al Sol.

1675: Leibniz escribe por primera vez el símbolo integral ∫

Retrato de Gottfried Wilhelm Leibniz, creador de la notación del símbolo integral
Retrato de Gottfried Wilhelm Leibniz, pintado hacia 1695 por Christoph Bernhard Francke. Imagen disponible en Wikimedia Commons. Obra en dominio público.

El 29 de octubre de 1675, el matemático y filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz utilizó por primera vez el signo ∫ en el manuscrito no publicado Analyseos tetragonisticae pars secunda. Antes había recurrido a la abreviatura latina omn., procedente de omnia, para indicar que debían sumarse todos los términos considerados.

Leibniz sustituyó aquella abreviatura por una S alargada, inspirada en la palabra latina summa. El signo expresaba una idea esencial del cálculo integral: acumular cantidades infinitamente pequeñas para obtener una longitud, un área, un volumen u otra magnitud total. Dos semanas después, Leibniz colocó por primera vez dx detrás del signo, acercándose a una notación que cualquier estudiante de cálculo reconocería hoy.

Un símbolo capaz de ordenar una idea: ∫ no es simplemente una decoración matemática. Indica una suma continua y, combinado con el diferencial dx, señala qué variable interviene en esa acumulación.

Isaac Newton y Leibniz desarrollaron el cálculo de manera independiente mediante enfoques y notaciones diferentes. La escritura de Leibniz terminó imponiéndose en gran parte de las matemáticas porque permite mostrar con claridad la relación entre funciones, diferenciales e integrales. Aquel apunte privado de 1675 fue el comienzo de uno de los símbolos científicos más reconocibles del mundo.

1969: «LO», el primer mensaje transmitido por ARPANET

Registro original del primer mensaje transmitido por ARPANET el 29 de octubre de 1969
Registro del IMP de UCLA correspondiente a la primera conexión de ARPANET, anotado por Charles S. Kline el 29 de octubre de 1969. Imagen disponible en Wikimedia Commons. Dominio público en Estados Unidos.

A las 22:30 del 29 de octubre de 1969 se produjo la primera transmisión entre dos ordenadores anfitriones de ARPANET, la red experimental que se convertiría en uno de los principales antecedentes de internet. El programador Charley Kline trabajaba desde la Universidad de California en Los Ángeles —UCLA— y trataba de iniciar una sesión en un ordenador del Stanford Research Institute —SRI—, donde Bill Duvall comprobaba la recepción.

Kline escribió la letra L y Duvall confirmó por teléfono que había llegado. Después transmitió la O y recibió una nueva confirmación. Al teclear la G, el sistema se bloqueó. El intento de enviar la orden login quedó así reducido a dos letras: «LO». Aproximadamente una hora más tarde, el equipo solucionó el problema y logró completar la conexión.

La innovación decisiva: ARPANET aplicaba la conmutación de paquetes. La información se divide en bloques que pueden viajar por la red y reunirse al llegar a su destino, una idea fundamental en las comunicaciones digitales actuales.

Aquellas dos letras no fueron el nacimiento instantáneo de la internet moderna, que necesitaría nuevas redes, protocolos y décadas de desarrollo. Sin embargo, demostraron que ordenadores situados a cientos de kilómetros podían comunicarse mediante una red de paquetes. El pequeño fallo de aquella noche se convirtió en una de las anécdotas más famosas de la historia de la informática.

1991: Galileo obtiene las primeras imágenes cercanas de un asteroide

Asteroide 951 Gaspra fotografiado de cerca por la sonda Galileo el 29 de octubre de 1991
Mosaico del asteroide 951 Gaspra obtenido por la sonda Galileo unos diez minutos antes de su máximo acercamiento. Imagen de NASA/JPL, disponible en Wikimedia Commons. Dominio público.

El 29 de octubre de 1991, la sonda Galileo pasó a unos 1.600 kilómetros del asteroide 951 Gaspra. Era la primera vez que una nave espacial se aproximaba lo suficiente a un asteroide para observarlo en detalle. La maniobra se realizó durante el largo viaje de Galileo hacia Júpiter y convirtió un encuentro de oportunidad en un acontecimiento histórico para la ciencia planetaria.

La nave tomó alrededor de una docena de imágenes. Una de las primeras fotografías, captada 34 minutos antes del máximo acercamiento y a unos 16.200 kilómetros, reveló un cuerpo irregular cubierto de cráteres y grandes superficies planas. Hasta entonces los asteroides solo podían estudiarse desde lejos como pequeños puntos de luz, por lo que aquellas imágenes transformaron su aspecto abstracto en el de mundos geológicos reales.

¿Por qué fue tan importante? Fotografiar Gaspra permitió relacionar su brillo observado desde la Tierra con rasgos concretos de su forma y de su superficie. Ese método ayudaría a interpretar otros asteroides antes de poder visitarlos.

El éxito del encuentro demostró además que era posible localizar, seguir y fotografiar con precisión un objeto pequeño mientras una sonda viajaba por el espacio interplanetario. Dos años después, Galileo sobrevoló el asteroide Ida y descubrió su pequeña luna Dactyl, antes de llegar finalmente al sistema de Júpiter en 1995.

1998: John Glenn regresa al espacio a bordo del Discovery

Lanzamiento del transbordador Discovery en la misión STS-95 con John Glenn y Pedro Duque
El transbordador Discovery despega el 29 de octubre de 1998 en la misión STS-95, con John Glenn y Pedro Duque entre sus tripulantes. Fotografía de la NASA, disponible en Wikimedia Commons. Dominio público.

El 29 de octubre de 1998, el transbordador Discovery despegó desde el Centro Espacial Kennedy en la misión STS-95. Entre los siete tripulantes viajaba John Glenn, quien en 1962 había sido el primer estadounidense en orbitar la Tierra. Treinta y seis años después de aquel vuelo histórico, Glenn regresó al espacio con 77 años y se convirtió entonces en la persona de mayor edad que había volado al espacio.

Su presencia no tenía únicamente un valor simbólico. Glenn participó en investigaciones sobre sueño, equilibrio, metabolismo, circulación sanguínea, sistema inmunitario y pérdida de masa ósea y muscular. Los científicos querían estudiar posibles semejanzas entre algunos cambios fisiológicos producidos por la microgravedad y los asociados al envejecimiento.

Una misión muy científica: durante casi nueve días, la tripulación realizó más de 80 experimentos. También desplegó la plataforma solar SPARTAN y probó componentes destinados a una futura misión de mantenimiento del telescopio Hubble.

STS-95 tuvo además una participación especialmente relevante para España: el astronauta Pedro Duque formó parte de la tripulación como especialista de misión y realizó su primer viaje espacial. Junto a él voló la médica japonesa Chiaki Mukai, en una misión internacional que combinó investigación biomédica, ciencia de materiales, observación solar y tecnología espacial.

2018: Parker Solar Probe bate el récord de proximidad al Sol

Parker Solar Probe volando cerca del Sol para estudiar el viento y la corona solares
Visualización de Parker Solar Probe atravesando una inversión del campo magnético en el viento solar. Imagen animada de NASA Goddard/Conceptual Image Lab/Adriana Manrique Gutierrez, disponible en Wikimedia Commons. Dominio público.

El 29 de octubre de 2018, apenas 78 días después de su lanzamiento, Parker Solar Probe cruzó la marca de 42,7 millones de kilómetros sobre la superficie solar y se convirtió en el objeto construido por la humanidad que más se había acercado al Sol. Superó así el récord establecido por la nave germano-estadounidense Helios 2 en abril de 1976.

Aquel hito no fue el máximo acercamiento de la misión, sino el comienzo de una sucesión de récords. Las asistencias gravitatorias de Venus fueron reduciendo progresivamente la órbita de Parker hasta permitirle atravesar regiones cada vez más internas de la corona solar. En diciembre de 2024 la sonda volvió a superar su propia marca al pasar a unos 6,2 millones de kilómetros de la superficie del Sol.

Cómo sobrevive cerca del Sol: los instrumentos permanecen protegidos por un escudo de material compuesto de carbono de unos 11,4 centímetros de grosor, diseñado para soportar temperaturas extremas y mantener la nave operativa.

Parker estudia por qué la corona está mucho más caliente que la superficie visible del Sol, cómo se acelera el viento solar y de qué forma se originan las partículas energéticas. Comprender estos procesos también ayuda a mejorar el conocimiento del tiempo espacial, capaz de afectar satélites, comunicaciones, redes eléctricas y misiones tripuladas.

¿Qué une a estas efemérides del 29 de octubre?

Un signo dibujado en un manuscrito, dos letras transmitidas entre ordenadores y tres misiones espaciales cuentan la misma historia: el conocimiento avanza cuando una idea abstracta se transforma en una herramienta capaz de observar, conectar o medir. El símbolo ∫ organizó el cálculo; ARPANET abrió un nuevo modo de comunicación; Galileo, Discovery y Parker llevaron instrumentos y personas a entornos antes inaccesibles.

Tal día como hoy recordamos que los grandes cambios no siempre comienzan con un resultado perfecto. A veces nacen de un apunte privado, de un sistema que se bloquea tras dos letras o de una sonda que utiliza su viaje principal para mirar por primera vez un pequeño asteroide.

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